Esta nota fue escrita por Diandra García, redactora de Cayla.

Solía usar ropa holgada cuando era adolescente. Quizá debido a la soltura de mi carácter, o a la desconfianza con mi silueta, aprovechaba las prendas de mi padre para salir a la calle. Tras la pandemia, aquel hábito regresó. Comencé a buscar tallas más grandes. O, en palabras de tendencia, me interesé por la moda oversize.

En 2019, una superestrella ya lo había hecho. Billie Eilish paseó por las pasarelas de Hollywood vistiendo camisas y pantalones agigantados, que captaron la atención de más de una revista. “Nadie puede ver lo que hay debajo”, dijo la artista para un video publicitario de Calvin Klein. Su posición era esa: mientras más floja la vestimenta, más a salvo el cuerpo. Sin embargo, la moda oversize no se trata solo de esto. Al menos, no en 2022.

Billie Eilish posando con el estilo oversize que solía caracterizarla en sus inicios musicales.

“Tengo más flow cuando bailo”, escribe al respecto María José Peralta. A su respuesta, se le suman muchas otras: “comodidad”, “estilo”, “son relajantes”, “me siento libre”, “me hacen sentir segura”. Las opiniones provienen de una pregunta que planteé en mi Instagram personal: ¿Por qué te gustan las prendas oversize? Para contestar, habrá que volver al inicio de esta historia. A esa incipiente adolescencia en que le hurtaba poleras a papá.

La polera robada

La interrogante se repite: ¿por qué? Esta vez, usamos en equipo las redes de Cayla para conocer las anécdotas de sus seguidoras. Ellas: ¿a quiénes les robaron la ropa y con qué motivo? 

Respuesta que recibimos en la página de Instagram de Cayla.

“A mi novio, porque estaba super cómoda”. “A mi enamorado, porque son más ricas”. “A mi amiga, porque hacía frío”. “A mi hermano, porque estaba muy bonita”. “Al chico que me gustaba… ¡y todavía la tengo!”. Son algunos de los relatos que recogimos de las redes sociales. Aunque ninguno menciona la talla, tienen algo en común. Todos se convirtieron en recuerdos.

Del mismo modo, hubo un tiempo en que lo oversize no era una moda. Era una herencia. Uno heredaba, por ejemplo, la enorme polera que le había dejado su hermano. En consecuencia, vestía también la alegría que percibió en una fotografía donde él la llevaba puesta. Por eso, la polera robada es oversize: ancha en tamaño, como en memorias.

Un espacio para crecer 

Pero hay quienes ven lo oversize como un punto álgido. Para Claudio Carranza, su consumo masivo afecta a las personas plus size. “Como persona grande, me perjudica su acogida. Me deja a mí sin opciones. La gente compra prendas grandes y las ajustan a sus cuerpos. Yo necesito estas tallas”, afirma con preocupación. Mientras tanto, testimonios como el de Valeria Espinoza sostienen lo contrario. “Son una buena opción cuando me siento insegura sobre cómo luzco”, confiesa. Es irónico. Aunque la moda oversize significa seguridad, esta puede resultar exclusiva. 

La situación está cambiando. Cada vez, más casas de moda favorecen la comodidad, sin dejar de lado el estilo en sus diferentes formas. Incluso si los pantalones entallados en la cadera se asoman por los desfiles de nuevo, lo oversize permanece en abrigos, casacas, chompas, poleras, palazzos, entre otros. Porque todos necesitamos ropa que ofrezca un espacio para crecer en confianza, valentía y libertad.

Los valores de Cayla son la confianza, la valentía y la libertad. Si quieres saber más sobre nuestro trabajo, te recomendamos leer: Las madres trujillanas desafían su estilo, ¿y tú?



12 mayo 2022 — Team Cayla